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Publicaciones etiquetadas ‘el salvador’

Drone Stories: El Valle del Gramal, Santiago de María

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Hubo un tiempo, mucho antes que el nuestro, en el que una población se levantó producto del cultivo del café en la zona de Usulután. El tiempo cambió y aunque ahora llevan otro nombre la producción del grano sigue siendo su sustento.

Este es el vuelo Drone Stories por Santiago de María.

 

EL ORIGEN

La historia de Santiago de María inicia a mediados de 1800. El ecosistema que forman los cerros Loromontique, El Tigre, Tecapa, lomas y cerritos, fue conocido como Valle del Gramal y sus primeros pobladores adoptaron su nombre.

La riqueza natural los hizo prosperar y fue el cultivo del café que los hizo trascender a otras latitudes.

Su nombre ahora es otro,  y procede de la unión de los nombres del presidente Santiago González Portillo, y el de su esposa María. Pero lejos de su origen, el significado del lugar y sus raíces unidas a las del café que producen siguen nutriéndose de Valle.

Ahora lo alto de sus cerros son colonizados por productores de café, tazas de excelencia han surgido de este sitio.

Lo vi todo desde arriba, una historia en medio de cerros resumida en los granos de café que todavía parten del Valle del Gramal.

     
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El Faro de El Centro

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Desde la distancia la vi desvanecerse en el atardecer, cubrirse el centro por la oscuridad habitual, y sus estructuras pasar a ser siluetas inertes y lúgubres, parte de un lugar  que amenaza los recuerdos de colores.
Y esperé hasta que desapareció, pero no sé en qué instante emergió del negro de la noche, allá en el centro, una estructura se levantó, una que brilla, sorprende, saluda y celebra a quienes se acercan a contemplar. A la distancia vi cómo la Catedral iluminaba un sitio poco acostumbrado a buenas noticias, y menos a ser un destino de viajantes.

Este es el recorrido nocturno por el Centro de la capital.

Puesta ahí en medio de figuras sin vida, una de ellas lleva paz y atrae a los que buscan la esperanza.

E hice el viaje, bajé por la calle Ruben Darío por sus pasadizos angostos por el comercio a encontrarme con estas luces y para mi sospresa no estaba solo, otros viajantes estaban ya ahí, atraídos por la historia que comienza a emerger.

Míralo, nuestro palacio, tuvo días mejores, pero ahora brilla sobre la Avenida España, y a sus pies la monarca católica y el descubridor aún cubiertos por la noche viendo pasar a los cansados trabajadores.

Los ventanales guardan secretos de miradas furtivas, fantasmas del pasado que marcó la historia, esa que ahora se empieza a recuperar.

 
Frente a este monumento, la imágen del guerrero saluda, el descanso de las aves ya no se hace sobre sus brazos de metal, ahora la luz las ahuyentó rescantando su majestuosidad.
Caminé por la avenida con nombre del Beato, donde el Teatro se rescata, alumbrados sus pilares, guardando historias, transmitiendo el arte.
Pero ninguna de estas figuras de la noche se compara al templo, el mayor de todos, blancos sus colores, y vainilla sus luces, La Catedral: paz en la noche del centro, tesoro de la historia y de la fe.

Ahí esperan todas las noches, emergiendo del negro antiguo, reuniendo a cada vez más de nosotros, que queremos, esperamos y disfrutamos que la luz cubra más cuadras como éstas.

 
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Descubriendo Casa Blanca

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Se trata del menor de la familia de lugares históricos del occidente de país. Caminé en la más completa soledad por este sitio que atrapa la imaginación con sus misterios, sacrificios y relatos de otras historias, esa que estamos olvidando.
Un camino sencillo, marcado por lazos sirven para orientar a los que “regresan a este lugar por primera vez”, hablo de regresar a este sitio que no conocía, pero que nunca nos ha abandonado: La historia de los Mayas que habitaron Chalchuapa 1200 años antes de la venida de Cristo; el relato de su tiempo compartido con el nuestro, heredándonos sus construcciones, creencias y sus sueños.

Atravesando la barrera de árboles y sus sombras, no pude evitar imaginar ¿cómo fue ese encuentro del pasado con nuestro tiempo? Caminar por un sitio quizás buscando tierra para cultivo y encontrar esta ciudad estirándose para no ser devorada por la naturaleza, por el tiempo y el olvido.

Casa Blanca se resistió a ser absorvida por el olvido y resistió, aguardó a ser encontrada por nosotros “el futuro”. Y ahora aquí están, sus 6 construcciones resplandecen y siguen contando historias y permitiendo imaginarlos a ellos: a los antiguos con su forma de vida, llena de misterios y avances que aún no alcanzamos.

Sentado en este sitio ceremonial lugar de rituales que combinaron la vida y la muerte, que para ellos era casi lo mismo. Tratando de entender esa conexión con algo superior que los hizo levantar gigantes de barro tratando de alcanzar esos seres dadores de vida en los que creían.

Y se fueron, dejándonos su recuerdo sobre la tierra de Chalchuapa, y algunos cuerpos que muestran la forma de pasar a la otra vida, en la que ellos creían.

Casa Blanca es un sitio arqueológico ubicado en la zona arqueológica de Chalchuapa, en el municipio homónimo, Departamento de Santa Ana, zona occidental de El Salvador.

 ¿Cómo llegar? Km. 78, RN-13, Chalchuapa, El Salvador

Teléfono: 2408 0039

 
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Recorrido aéreo por Sonsonate

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Estaba acostumbrado a verlo, como un sitio normal, un espacio de paso. A ese que asisten a diario sin ser invitados siempre puntuales, los antiguos, los que conservan las tradiciones de ver pasar la vida en el parque central del pueblo.

¡Pero esa mañana la ciudad de Sonsonate me permitió contemplar su majestuosidad! Desde lo alto, el sol despertaba la Catedral de Sonsonate, cubriendo Salcoatitán, Izalco y los vecinos a su paso imparable.

Poco a poco figuras perfectamente diseñadas se fueron descubriendo, quizás diseñadas para ser apreciadas desde lo alto, para unos pocos, pero para ser recordadas por todos. Vista aérea parque central de Sonsonate
Quedé prendado de esa cruz inmensa, puesta en el atrio de la Catedral Santísima Trinidad, para ser pisada, y dar paso hacia el templo.
Mira la primera parte de este recorrido acá:  

Allá abajo, la vida despertando en este pueblo occidental, la mayoría caminaba hacia el trabajo y algunos buscando consuelo dentro del templo.

 

Me traje conmigo la paz que impera en lo alto, y el verde de este sitio, el verde de Sonsonate.

Mira la parte final del recorrido en el enlace:
Participa con un comentario: ¿Qué lugares te gustaría conocer de esta  manera?
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Teleférico 2016 el lugar que no debes visitar

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Todos los recordamos y los que no lo vivieron lo han escuchado de seguro por alguien que anhela este lugar que estaba en la cima del Cerro de San Jacinto. No voy a hablar del camino para llegar, porque esto no se trata de una invitación, sino de traer a tu mente los recuerdos de algo que fue mejor, lo mejor para varias generaciones y ahora queda esto.

Seguro no sabes de qué se trata, pero aquí se encontraban los juegos de video, las maquinitas, esas que en mi infancia pocas veces pude pagar, ahora, unos cuantos bloques de ladrillos, fantasmas de antiguas construcciones por las que pasamos miles.

Míralo de nuevo, ¿ahora si lo recuerdas? lo que no sabías es la desolación que ahora domina este sitio.

Sigamos caminando, por este espacio del olvido, ahora mira acá:

Ayúdame un poco, aquí solía estar “El Platillo” o una máquina de nombre similar (puedo estar equivocado)… Y ahora, solo su silueta perdura, rodeada por cafetos que han comenzado a ser cultivados.

Estamos a mitad del recorrido, antes de seguir mira el video de la primera parte del viaje:

Antes de seguir debo decirte que la parte que más me gustaba de visitar el Teleférico era el viaje en Góndola, a pesar de mi miedo a las alturas ir en esos carritos volando sobre los árboles es algo que no se olvida. ¿te muestro lo que queda ahora?

Aquí eran recibidos todos esos aparatos, ahora acercarse a la orilla sin tener cuidado puede significar una caida de 15 metros.

Arriba en esos pilares blancos que todavía se pueden ver si observas con cuidado de cualquier parte de la capital, estuvimos Dexter y yo, testigos de que no queda nada más que una caseta vacía por la que pasamos todos en el ascenso hace algunas décadas.

Y quizás como una burla del tiempo, nos tropezamos con chatarras de carros chocones, apilados en un ricón, inservibles, históricos, olvidados.

Te dije que este lugar no debes visitarlo, mejor elije como yo, conservar en la memoria los mejores años del Reino del Pájaro y la Nube. Video final del viaje:
 
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Tiempo en Guaymango

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Se trata de uno de los municipios de pobreza severa del departamento de Ahuachapán, un pueblo con 2 calles de caso urbano y la mayoría de sus habitantes viviendo en los cantones de los alrededores.

Pero Guaymango tiene una joya fragmentada, al menos lo que queda de ella… El atrio de La iglesia central del municipio que conserva el portal construido durante la colonia.

Quizás como reflejo de la historia llena de carencias, esta construcción permanece amputada, desapareciendo poco a poco.

Pero mientras quede tiempo y se pueda mantener en pie, todavía se puede admirar esta construcción a la que los terremotos del 2001 dejaron lisiada de forma permanente y todavía se esfuerza por mantenerse en pie, el tiempo que nos dure.
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Viaje entre trenes

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Una vez viajé en ellos, a finales de los 90´s cuando el puente Eureka sucumbió y se ofreció esta alternativa para desplazarse. Durante el viaje el tren cortaba las comunidades que se desarrollan casi sobre las vías.

No había vuelto a saber de estos artefactos, hasta esta ocasión que volví a encontrarlos en el Museo del Ferrocarril en FENADESAL.

Y los encontré, inertes, una sombra de aquellas máquinas poderosas que recorrieron el país, ahora convertidos en una exposición, parte del transporte que fue.

Se encuentran en su última morada, el Museo del Ferrocarril, ya no quedan rieles para ellos, sólo su tumba donde son expuestos.

No pude evitar sentir un poco de nostálgia al ver el final de estos gigantes de hierro, que compartieron nuestra historia en sus comienzos, y ahora, son unas cajas metálicas sin alma.
 

Mira la primera parte del viaje:

Pero hay un esfuerzo por volver a la vida a estos Gigantes de Acero, un viaje en sus viejos vagones y sus asientos de madera, ese que ofrecen los trabajadores del recinto, un recorrido a bordo de esta máquina por FENADESAL.

Y lo abordé, este viaje al pasado por un sitio lleno de historias, que se mantiene vivo, que trata de estarlo. 

El conductor del tren tiene más de 40 años de trabajar en este lugar, cualquier palabra suya es parte de la historia misma.

Suena el estridente claxon del gigante, que en sus manos parece dócil, manejable para cualquiera. La máquina no es lo que solía ser y requiere cierto tiempo para calentar, mientras, los pasajeros ocupan sus lugares, testigos de un camino a la historia.
La experiencia a bordo del tren 862 se quedará conmigo, recorriendo los hangares abandonados, el cemeterio de trenes y pasando junto a aquellos vagones que no soportaron el tiempo y ya son la historia que ahora visitamos.
 

Un recorrido más hacia la nostalgia que a ninguna parte, las máquinas quieren volver a la vida y seguir por el camino infinito de los rieles.

Mira el video del viaje en tren:

El Museo del Ferrocarril, en FENADESAL cuesta $1.00 por persona y el viaje en tren $1.00 adicional.

 
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RIO LEMPA

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Había utilizado la carretera longitudinal en alguna ocasión más para acortar distancias que con fines explorativos, pero en un viaje desde Ciudad Barrios hacia Sensuntepeque decidí detenerme para contemplar la majestuosidad del Río más importante de El Salvador, el Lempa.
Sobre un puente nuevo: Nombre de Jesús, desciende el caudal de este río antiguo, eterno, el que corta El Salvador y del que dependemos.

No fui el único en detenerme a ver su viaje sin fin, muchos lo hacen, a diario, con respeto y admiración para esta arteria que mantiene con vida a todos los que dependemos de él.

Y aunque sus aguas no lucen azules como suelen estar quizás por las lluvias y por la mano humana, todavía mantiene cierta sombra de su gracia, la que lo vuelve el más imporante de todos.
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Metapán Colonial

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No recordaba la última visita a esta ciudad, la ciudad nueva que se construye sobre el pasado, Metapán, con sus calles angostas y edificaciones coloniales. Me sorprendió su limpieza, su orden, esa mezcla entre la historia y modernidad.

Una iglesia majestuosa, la mejor iglesia colonial de El Salvador, la que observa el desarrollo de la historia del pueblo desde 1743, año en que fue terminada. Y en su interior, finos altares altares labrados entre la madera y el oro.

Admira la fuente del parque, esa agua limpia que refleja a la misma ciudad, su iglesia, su naturaleza, el azul de su cielo!
No te olvides de la torre del reloj que sigue luchando por seguir el ritmo del tiempo, registrando la historia, envuelta en el blanco de la cal, de la ciudad de Metapán.
 
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Granero Abandonado

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Y en medio de la soledad, en ese lugar que conserva el tiempo, estaba esa luz que me hizo acercarme. Caminé por ese espacio, vacío, triste, olvidado; lleno de esos canales que no van a ningún lado.

Pero que algo me hizo levantar la mirada: un rectángulo dibujado en medio de la oscuridad y desde arriba una luz que no permite ver nada, pero que toca y te abraza.
Y me quedé quieto unos segundos, lo que el viaje me permitió hacerlo. Tiempo suficiente para capturar ese lugar, que pasará como cualquier otro para la mayoría, pero que podría definir una vida para unos pocos, los que se detengan a observar, entender e interpretar.
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