Facebook
Instagram
YouTube
Drone Stories

redes

Facebook
Instagram
YouTube
Drone Stories




Publicaciones etiquetadas ‘travel’

El Faro de El Centro

CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page
Desde la distancia la vi desvanecerse en el atardecer, cubrirse el centro por la oscuridad habitual, y sus estructuras pasar a ser siluetas inertes y lúgubres, parte de un lugar  que amenaza los recuerdos de colores.
Y esperé hasta que desapareció, pero no sé en qué instante emergió del negro de la noche, allá en el centro, una estructura se levantó, una que brilla, sorprende, saluda y celebra a quienes se acercan a contemplar. A la distancia vi cómo la Catedral iluminaba un sitio poco acostumbrado a buenas noticias, y menos a ser un destino de viajantes.

Este es el recorrido nocturno por el Centro de la capital.

Puesta ahí en medio de figuras sin vida, una de ellas lleva paz y atrae a los que buscan la esperanza.

E hice el viaje, bajé por la calle Ruben Darío por sus pasadizos angostos por el comercio a encontrarme con estas luces y para mi sospresa no estaba solo, otros viajantes estaban ya ahí, atraídos por la historia que comienza a emerger.

Míralo, nuestro palacio, tuvo días mejores, pero ahora brilla sobre la Avenida España, y a sus pies la monarca católica y el descubridor aún cubiertos por la noche viendo pasar a los cansados trabajadores.

Los ventanales guardan secretos de miradas furtivas, fantasmas del pasado que marcó la historia, esa que ahora se empieza a recuperar.

 
Frente a este monumento, la imágen del guerrero saluda, el descanso de las aves ya no se hace sobre sus brazos de metal, ahora la luz las ahuyentó rescantando su majestuosidad.
Caminé por la avenida con nombre del Beato, donde el Teatro se rescata, alumbrados sus pilares, guardando historias, transmitiendo el arte.
Pero ninguna de estas figuras de la noche se compara al templo, el mayor de todos, blancos sus colores, y vainilla sus luces, La Catedral: paz en la noche del centro, tesoro de la historia y de la fe.

Ahí esperan todas las noches, emergiendo del negro antiguo, reuniendo a cada vez más de nosotros, que queremos, esperamos y disfrutamos que la luz cubra más cuadras como éstas.

 
CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

Tiempo en Guaymango

CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page
Se trata de uno de los municipios de pobreza severa del departamento de Ahuachapán, un pueblo con 2 calles de caso urbano y la mayoría de sus habitantes viviendo en los cantones de los alrededores.

Pero Guaymango tiene una joya fragmentada, al menos lo que queda de ella… El atrio de La iglesia central del municipio que conserva el portal construido durante la colonia.

Quizás como reflejo de la historia llena de carencias, esta construcción permanece amputada, desapareciendo poco a poco.

Pero mientras quede tiempo y se pueda mantener en pie, todavía se puede admirar esta construcción a la que los terremotos del 2001 dejaron lisiada de forma permanente y todavía se esfuerza por mantenerse en pie, el tiempo que nos dure.
CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

Viaje entre trenes

CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

Una vez viajé en ellos, a finales de los 90´s cuando el puente Eureka sucumbió y se ofreció esta alternativa para desplazarse. Durante el viaje el tren cortaba las comunidades que se desarrollan casi sobre las vías.

No había vuelto a saber de estos artefactos, hasta esta ocasión que volví a encontrarlos en el Museo del Ferrocarril en FENADESAL.

Y los encontré, inertes, una sombra de aquellas máquinas poderosas que recorrieron el país, ahora convertidos en una exposición, parte del transporte que fue.

Se encuentran en su última morada, el Museo del Ferrocarril, ya no quedan rieles para ellos, sólo su tumba donde son expuestos.

No pude evitar sentir un poco de nostálgia al ver el final de estos gigantes de hierro, que compartieron nuestra historia en sus comienzos, y ahora, son unas cajas metálicas sin alma.
 

Mira la primera parte del viaje:

Pero hay un esfuerzo por volver a la vida a estos Gigantes de Acero, un viaje en sus viejos vagones y sus asientos de madera, ese que ofrecen los trabajadores del recinto, un recorrido a bordo de esta máquina por FENADESAL.

Y lo abordé, este viaje al pasado por un sitio lleno de historias, que se mantiene vivo, que trata de estarlo. 

El conductor del tren tiene más de 40 años de trabajar en este lugar, cualquier palabra suya es parte de la historia misma.

Suena el estridente claxon del gigante, que en sus manos parece dócil, manejable para cualquiera. La máquina no es lo que solía ser y requiere cierto tiempo para calentar, mientras, los pasajeros ocupan sus lugares, testigos de un camino a la historia.
La experiencia a bordo del tren 862 se quedará conmigo, recorriendo los hangares abandonados, el cemeterio de trenes y pasando junto a aquellos vagones que no soportaron el tiempo y ya son la historia que ahora visitamos.
 

Un recorrido más hacia la nostalgia que a ninguna parte, las máquinas quieren volver a la vida y seguir por el camino infinito de los rieles.

Mira el video del viaje en tren:

El Museo del Ferrocarril, en FENADESAL cuesta $1.00 por persona y el viaje en tren $1.00 adicional.

 
CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

Granero Abandonado

CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

Y en medio de la soledad, en ese lugar que conserva el tiempo, estaba esa luz que me hizo acercarme. Caminé por ese espacio, vacío, triste, olvidado; lleno de esos canales que no van a ningún lado.

Pero que algo me hizo levantar la mirada: un rectángulo dibujado en medio de la oscuridad y desde arriba una luz que no permite ver nada, pero que toca y te abraza.
Y me quedé quieto unos segundos, lo que el viaje me permitió hacerlo. Tiempo suficiente para capturar ese lugar, que pasará como cualquier otro para la mayoría, pero que podría definir una vida para unos pocos, los que se detengan a observar, entender e interpretar.
CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

Turismo en Ahuachapán

CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page
La zona occidental es rica en gente, lugares, comida etc. Ahora quiere hablar de Ahuachapán, siendo más específico: qué ofrecen casi todas sus calles, sus construcciones,  colores e historias.

Elige una calle cualquiera, la que encuentres más sola de preferencia y observa: casas de historia, habitadas por gente común, familias que crecieron con el pueblo y ahora son caciques de este lugar que tiene mucho que contar.

Es un día cualquiera y como tal, los niños caminan a sus clases, y las mujeres se preparan para hacer sus labores.

No te voy a aburrir con la historia del nombre Concordia, asi se llama el parque desde que inició la historia, con ese reloj descoordinado que más que dar la hora es el símbolo de cómo transcurre la vida en este lugar.

Vamos a la iglesia, esa que ya conoces asi como muchos, esa, que deberías volver a visitar fingiendo no saber nada de ella, fingiendo que no conoces sus bancas, su olor a madera y religión.

Quizás podrías llevarte algo que no pensabas encontrar, quizás encuentres una nueva forma de verla.

Por último te pido que veas un poco más allá de lo que estás acostumbrado, te pido, que no veas de menos esa triste réplica de aquel monumento histórico de Francia y trates de hacerlo encajar: se trata del portal  que de la bienvenida al pasaje Concordia, pero que no está ubicado de forma antojadiza como podría parecerle a un ojo inexperto, está ahí por una razón ya que si te ubicas bien… en cada uno de sus portales podrás apreciar los tres paisajes distintos de un mismo lugar: religión, naturaleza y viaje… Ahuachapán.
CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

Municipio de Guacotecti

CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page
Alguna vez escuché el nombre de Guacotecti, cuando la gente se refiere a ir a alguno de los lugares más remotos del país. Y sin querer un día viajando por Sensuntepeque encontré el desvío, para el pueblo que lleva el nombre.

3 Calles de casco urbano, casas antiguas y un parque con múltiples colores entre estructuras y plantas.

Una mañana cualquiera en Guacotecti

Una mañana cualquiera en Guacotecti

Me senté en una de sus bancas, viendo la pintura de paisaje, nadie pasó, nadie llegó, nadie me vió. Ninguno de sus cerca de 3 mil habitantes apareció en mi viaje, un pueblo pequeño, sencillo y en paz.

Un parque en perfecta armonía, entre los colores de su diversa naturaleza perfectamente distribuida y sus construcciones, tradicionales de la zona. 

Cielo de Guacotecti

Cielo de Guacotecti

IGLESIA DE GUACOTECTI

Pero había algo que destacaba sobre aquel paisaje, la Iglesia parroquial Señor Salomé de Guacotecti, la fachada hace volver la mente al tiempo pos colonia, un portal bastante reducido que lo vuelve aún más interesante.
Iglesia del municipio de Guacotecti

Iglesia del municipio de Guacotecti

Y avancé, y en su interior había paz, en el silencio de los santos yeso. Colores morados y blancos colgando de todos los sitios como adornos.

 
CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

2 lugares históricos para hacer turismo

CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

La aventura se puede vivir en cualquier parte: en el campo, la ciudad o el mismo recorrido. Para los que se atreven a ir más allá, éstas son algunas recomendaciones:

1. Centro de San Salvador

Un poco de Libertad

Un poco de Libertad

No olvides la historia, porque la historia está en el Centro.

Teatro Nacional

Teatro Nacional

Ahí entre sus calles con ventas y negocios sobrevive un Palacio, un teatro, una plaza y una catedral. Todos están ahí, en una manzana, testigos del paso del tiempo y de miles de personas que a diario los visitan sin saber, porque han olvidado su existencia.

Arcoiris

Arcoiris

¡Míralos, conócelos, atrévete a caminar entre las venas del centro!

Guarda silencio y entra en la iglesia el Rosario pero sobre todo prepárate para no dejar de ver hacia arriba, hacia sus vitrales, hacia su cielo.

El Centro tiene la historia y cuenta con las construcciones que permiten fotos que se convierten en un espectáculo.

Iglesia El Rosario

Iglesia El Rosario

 2. CIUDAD DE SANTA ANA

Cualquier día en Santa Ana

Cualquier día en Santa Ana

Este es el viaje de una manzana, un recorrido por los colores marcados en 4 esquinas, las esquinas del parque de la ciudad de Santa Ana y lo que tiene que contar.

El amarillo de la alcaldía municipal con sus pilares soportando el peso de la misma historia del lugar.

Construcciones de Santa Ana

Construcciones de Santa Ana

A un costado el verde: el del Teatro de la ciudad, vecino intelectual del sitio.

Teatro de la Ciudad de Santa Ana

Teatro de la Ciudad de Santa Ana

Pero al fondo, solo mira hacia la calle que te conduce al blanco.

Ciudad de Santa Ana un espectáculo

Ciudad de Santa Ana un espectáculo

Ahí está, el blanco y el marfil deslucido de la Catedral de Nuestra Señora de Santa Ana, la señora religiosa de todos los barrios. Atiende a todos los que se acercan, y ve pasar el tiempo, sin perder su elegancia, ni su porte, ese que a cualquiera lo obliga a levantar la vista para admirarla.

Catedral Nuestra Señora de Santa Ana

Catedral Nuestra Señora de Santa Ana

CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

MUJERES DEL MAÍZ

CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page
En medio de un desierto, o lo más parecido que se pueda ver en Acajutla, las encontré, a ellas: a las mujeres del maíz; dedican sus días a desprender el grano de la mazorca.
Desierto

Desierto

Pasan sus jornadas solo separadas por un plástico del polvo, y no se detienen; concentradas, haciendo ese movimiento mecánico ya, para obtener las semillas. Sus cuerpos cubiertos casi en su totalidad por trapos y en raras ocasiones se distraen. Nada más les interesa.

Se trata de mujeres orgullosas de su esfuerzo; serias y fuertes. Ellas que solo bajan la mirada ante el Sol, ese que sirve de capataz durante todas sus jornadas.

CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

Viaje hacia El Mirador de la Cruz, Ataco.

CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page
Sumergido entre los cafés, bazares y ventas de semillas de manos de extranjeros, no imaginaba que este lugar guardaba un secreto, puesto a la vista de todos.

 Se trata de la cruz gigante, esa que todos pasamos por alto, al sur del pueblo de Ataco, sobre la iglesia El Calvario; la que observa a todos darle la espalda, acostumbrada a ser considerada

como parte del paisaje. 

1 dólar por viajar a conocerla a través de estos vehículos que se volvieron ya parte de nuestros pueblos. Avanzando por una calle de polvo, vas dejando las atracciones de Ataco y te vuelves un viajero.

Este es el pueblo que no conocíamos, ese que no se promueve como atractivo turístico, cantones polvosos habitados por gente común, quizás los empleados de los dueños de los negocios de más abajo.
Una señal cubierta por el polvo que lanzan los viajeros, débilmente avisa que debes seguir el camino de paredes de plantas para encontrar el Mirador de La Cruz. Dejé el vehículo, y el dedo de cualquier lugareño indica el camino que debes seguir, ese, entre lotes cercados, a unos 20 pasos se abre el secreto puesto a la vista del que quiera encontrarlo.
La Cruz de Ataco

La Cruz de Ataco

Una cruz de unos 10 metros de altura, recibe a todo el que quiera verla: vieja, despintada, contrastando con el panorama de los colores del pueblo de  Ataco. Quizás en un tono de rebeldía, esta cruz se mantiene mostrando las marcas del paso del tiempo y acompañanda únicamente por los residentes olvidados de esta parte del pueblo.

Una vista que vale un viaje y un viaje que no deja de sorprender, ese, el de los contrastes: entre los colores y el blanco deslucido; ese, entre el turista y el viajero. 

CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

PINTURA DE SANTIAGO

CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

Bien pudo haber sido otro lugar, no mejor pero si diferente, uno de esos sitios con mejor publicidad y locales caros, lejos de la capital para darle más prestigio y alguna fiesta tradicional o recursos de esos, para llamar a los turistas.

Pero me quedé aquí, en este sitio al que se llega por calles angostas, y que cuenta con un mirador para contemplar la naturaleza y los techos de láminas de las casas de Santiago, casas sencillas. 

Y esa mañana, me encontré con esta Ceiba, o lo que queda de ella,  me quedé junto a ella, para ver el sol salir desde el oriente, detrás de la iglesia.

No tuve que ir tan lejos, porque todo se encontraba en Santiago Texacuangos.

CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page